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Pregón de Semana Santa 2015 a cargo de don José María Martínez Cervera
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Viernes, 01 de Mayo de 2015 16:35

HUÉSCAR

En un remoto punto del Universo quiso Dios que se dieran cita y confluyeran las más prodigiosas de las virtudes donde las hubiera, estas magníficas, maravillosas y encantadoras características fueron a verse en un lugar llano, elevado, algo frío y de grandes ciudades alejado. Y allí en ese preciso y bendito punto se dispusieron a realizar una peculiar y bellísima composición. Quisieron entonces hacer un lugar donde vivir, un lugar donde permanecer eternamente a través de los siglos, un lugar desde donde mostrar al mundo entero la grandeza de las cosas pequeñas, un lugar que cobijara a las mejores gentes del planeta. La empresa que iniciaron no fue ni simple ni fácil, pues era mucha la gloria a la que ese lugar aspiraba. Elevaron grandes y muy altos mastodontes de caliza y granito entorno a un ancho valle rodeándolo de portentosas barreras, pronto se les puso nombre a estas cordilleras para que todo el mundo las reconociera y al verlas a lo lejos se encontrara el camino acertado hasta el prodigioso enclave, entre todas ellas había una que era la más alta y por ser la que afilada apunta al cielo, señalando al mismo Dios, se tuvo que llamar La Sagra para que sagrada por siempre fuera la que lleva un blanco, basto y de nevado solideo que la corona de bendición y majestad en el frío y riguroso invierno. Grandiosa montaña que de la creación es una maravilla pero para ejercer su función necesita de buena compañía y por ello persevera acompañada de las llamadas Marmolance, Perico Ruiz y Encantada.

 

 

Una vez culminadas se las vistió con romero y tomillos, jaras y pinos  retamas y encinas, aulagas y sabinas y también alguna que otra secuoya, de esta manera se consiguió que el verdor fuera un constante color en todos los entornos y parajes. Color que ilumina, color que inspira y color que se admira, rica naturaleza que baja perfumada desde las cumbres por inclinadas y pedregosas faldas hasta llegar a los límites de la creación aquí narrada.
En el centro de toda esta hermosura, se creó la que yace sosegada y tranquila, acostada en su fértil valle junto al río que desde entonces lleva su mismo nombre. Sobre un lecho rico en agua y bajo una bóveda azul celeste de una diáfana luz pura se colocó al pueblo del que os hablo, fue nacido romano y el Cortijo de Torralba da buena fe de ello, y también árabe desde el profundo corazón de su Alhóndiga, y por supuesto cristiano desde que por Don Rodrigo Manrique fuera tomado y como se nota y se sabe Noble y Leal desde tiempo inmemorial.
Huéscar ciudad de belleza omnipresente que endulza cada palmo de su tierra, ya te lo he dicho muchas veces, pero hoy sin otra alternativa otra vez te lo digo, Huéscar que la vida es menos sin ti que viviéndola contigo. Contigo he de vivir y ¿qué duda cabe? Que contigo quiero morir. Y esto es así porque de ti vivo enamorado. Enamorado del rosario de atalayas que encumbran tus sierras y que como francos centinelas te custodian noche y día atónitos de espectacular lindeza. Enamorado de tus anchas, estrechas y calles medianas donde el tiempo se para a contemplar tus encaladas y blasonadas fachadas por cientos de años cuidadas. Enamorado del recuerdo de las desgastadas losas de piedra que cubrían la calle tiendas formando sendas escaleras y que en verano y al caer la tarde reflejaban el rubicundo color de una puesta de sol. Enamorado de todos tus rincones sobretodo de aquel que tanto me ha visto jugar con buenas y también con traviesas intenciones, hablo de tu paseo, porque del Santo Cristo tienes un paseo coronado de mármol de aquella antigua pila, que agua diariamente tira, y que al llegar el frío invierno una espesa capa de hojas secas cubre tus apretadas piedras que como un río de oraciones llegan desde aquel antiguo convento donde las manos de amorosas hermanas pasando y pasando por las cuentas de un viejo rosario a tu pueblo de dulzura salpican con amor de madres y oración de Dominicas. Y como no también enamorado de tu gran pulmón, Rodríguez Penalva se llamaba el que lo construyó y por ello ese nombre mereció. Parque de parques, insigne y de categoría, que en él late el nombre de esta tierra con alegría desde el palomar populoso hasta las pérgolas cubiertas de jazmín hermoso, parque de los enamorados que tantos jóvenes romances ha presenciado en silencio y callado da fe de los primeros te “quieros” que de árbol en árbol han saltado como ardillas en amaneceres dorados.
Y si hay algo en ti que me enamora, es donde Dios vive y mora, es aquello por lo que me duelen los ojos de tanto admirar, Huéscar lo que de ti me enamora es tu corazón, donde guardas el motivo de tanta grandeza, es tu iglesia Santa María la Mayor que tiene atrapada mi alma entre las capillas de San José y San Antón. A imagen del divino paraíso tuvieron que elevar la maravillosa fortaleza entre mayor y campanas, que en su interior mantiene con soberanas columnas sus bóvedas encaladas, a mayor Gloria de Dios el templo hubo de idearse porque nadie más merece la anchura de las tres naves que son capaces de hacer enmudecer hasta al más rabiante ateo. Huéscar, al hablar de tu iglesia, no hablo de cualquier vestigio del pasado, hablo de mi mismo, de mis entrañas, de mi adolescencia y de mi infancia, hablo de mis recuerdos, de mi ayer, mi hoy y mi mañana, hablo de mi vida real y soñada. Templo que es el istmo que une al que os habla y el Santísimo, donde Dios mismo quiso tenerme sirviéndole en el altar de acólito o monaguillo durante prácticamente todos mis años de existencia. Santa María lugar en donde tantísimo he aprendido por santos maestros pastores de Dios trabajadores, curas que mi alma han tocado y para siempre me han dejado marcado, de entre todos ellos en mi corazón siempre prevalecerá el mismo, aquel con el que desde mi confirmación quedé unido por el Espíritu Santo y su don. Mi padre en la fe es Don Antonio Fajardo el que por su gran corazón y valía siempre será un cura santo. Por muchos años que pasen en Huéscar siempre Santa María será mi hogar, por tantas misas y procesiones vistiendo alba, sotana o roquete con la más grande de las pasiones. Por tantas horas en su sacristía y cochera encendiendo carboncillos, cortando velas, tocando campanas o simplemente pasando un tiempo cualquiera. Por el Caracol de las escaleras de su torre y también por las cornisas y tejados donde el viento fuerte corre. Por toda su grandeza, Huéscar que hermosa eres en tu iglesia.
Y podría seguir describiendo los más maravillosos lugares de tu esencia, pero Huéscar no hace falta que yo te lo diga si por todos tu hermosura es bien conocida. No soy el único que admira tu maravilla también lo hace el agua tranquila de tus manantiales que en verano refresca a tus habitantes. Lo dice también la lana apretada de los refajos de las bellas muchachas que con miles de colores grita que Huéscar solo tienes esplendores. Y lo sentencia el fuego de los castillos de enero que calientan a San Antón, que Huéscar eres única en alma y corazón. Y escrito está en la piedra del letrero que Huéscar es antigua como su aroma y sus romeros. Labrando tus campos San Isidro también te quiere con los ángeles de sus bueyes contigo se queda en el Barrio de los Reyes. Huéscar eres todo encanto porque tu rondalla lo dice en sus cantos y bailando fandangos y seguidillas hasta que se gasten las esparteñas de mozas y chiquillas. Y desde lejos te admiran las Santas Benditas que al pie de la Sagra tienen su ermita. Desde allí bajo las palmas de su martirio de acogen y protegen en su patrocinio porque sólo Huéscar tú mereces por patronas a dos bellos lirios.
Que me persigan si te daño y me maten si te niego, que no hay más orgullo más grande, ni título más honroso, ni gloria más divina que ser hijo de Huéscar desde siempre y de por vida. No escuches a los ignorantes que dicen que tú estás lejos de todas partes, que es la envidia que tiene más de uno de no tener la clase y categoría de poder vivir la vida bajo tu cielo con nuestra alegría.
Huéscar que lo sepa el mundo entero que si no te lo digo una vez más me muero, ¡¡¡HUÉSCAR QUE TE QUIERO!!!!
SALUDOS
Reverendo Señor Cura Párroco de Santa María la Mayor de la Ciudad de Huéscar, Don José Antonio Martínez Ramírez. Señor Presidente de Federación de Hermandades y Cofradías de Huéscar, Don Rafael Girón Sancho. Ilustrísimo Señor Alcalde Don José María Martínez Rodríguez. Miembros compañeros de la Corporación Municipal del Excelentísimo Ayuntamiento de la Muy Noble y Leal Ciudad de Huéscar. Señor Portavoz y Diputado de Cultura de la Excelentísima Diputación Provincial de Granada Don José Torrente García. Señora Presidenta de la Mancomunidad de Municipios de la Comarca de Huéscar, Doña Soledad Martínez Román. Reverendo Señor Delegado de Patrimonio de la Diócesis de Guadix y Canónigo de la Catedral, Muy Ilustre Señor y querido padre Don Antonio Fajardo Ruiz. Hermanos Mayores y Juntas Directivas de las Hermandades de Penitencia y Gloria de nuestro pueblo. Cofrades y hermanos todos en Cristo.
Bienvenidos seáis todos a este pregón de Semana Santa y gracias por acudir a esta cita bajo el precioso artesonado del teatro oscense en esta tarde cuaresmal de domingo. He de deciros que el hecho que hoy me trae aquí frente a todos vosotros quizás sea una de las más complicadas responsabilidades que en mi vida me ha tocado asumir. Pregonar la Semana Santa de mi pueblo es uno de los más grandes honores que un oscense puede alcanzar, pero al igual que no hay Gloria sin Cruz, esta honra supone un encargo que sin engañaros, he afrontado, con gran dificultad, pues expresar con palabras lo que late con tanta fuerza por mis venas es una ardua tarea. Sólo deseo que disfrutéis de este pregón y si puede ser que os llegue al corazón y que, por supuesto, lo toméis como algo vuestro. Porque no voy a intentar más que relatar lo que de todos vosotros, pueblo de Huéscar, he aprendido. Con esto digo que no adquiero mérito ninguno, Dios me libre, esta tarde yo no hablo aquí, habláis vosotros, yo solo pondré la voz y quizás algo de sentimiento, pero vosotros me habéis traído hasta aquí y a todos vosotros este pregón os dedico. Por lo que pueblo de Huéscar, de verdad os lo digo, el pregón que voy a pronunciar no es mío, es de mis maestros, queridos oscenses este pregón es vuestro.
INICIO PREGÓN
Despuntes auroras majestosas de dorados destellos colmadas, despierten de su letargo aves de todo género y especie y que a la fría mañana acompañen con su gracioso canto. Frenen los vientos su impetuoso avance y tornen su violento golpear por la suave caricia de la brisa, broten tiernas y verdes yemas del duro leño de troncos y ramas de todo árbol, vuelvan las hierbas y pastos a vestir los desnudos campos de un verde intenso, fúndase la fría y pura nieve de las cumbres, pariendo ríos y arroyos de temporada que llene de vida nueva sierras, bosques y valles. Vuelva a hacer presencia en este año la dulce estación, la más prodigiosa de las cuatro, la de templanza y color, la de sol y tardes agradables, la de olores y campos de flores, la de esencia y vida, la de cariño y pasión, regrese  Huéscar este 2015 la esperada primavera.
Y con ella vuelva el sagrado y principal misterio vuelvan a celebrarse, salgan las gentes a las plazas, esquinas y calles, entonen marchas solemnes las bandas y agrupaciones, toquen golpes secos los desempolvados llamadores, aprieten ceñida a su cintura la faja horquilleros y cotaleros, vistan capas de rasos colores elegantes nazarenos, enciéndase las candelerías, faroles con cirios y tulipas, ábranse de par en par de las iglesias y ermitas sus puertas y canceles, cesen de repicar las campanas y que el respetuoso silencio impere entre los cofrades, que el respeto emane de los semblantes, que toda cabeza se reverencie ante la imagen de los sagrados titulares, que el corazón compungido de los cristianos aguarde y espere el motivo de su mayor alegría, de su salvación, que la muerte con muerte se derrota, que la humildad del cordero vencerá un año más a la arrogancia del pecado, que ya dispuesta María nos liberará de las cadenas de Eva, que llega la Pasión que llevará a la Muerte al que triunfante de entre los muertos obrará la Resurrección.
¡¡¡Alegraos todos los oscenses hijos de Dios, os lo pide este pregonero, que ya llega de nuevo, que vuelve sin posible remedio, que se avecina presurosa y sin retorno a este pueblo un año más nuestra Semana Santa!!!


SAN JUAN
La muerte, pasión y resurrección de Jesucristo es un hecho reconocido e incontestable para todas las culturas, la celebración de estos misterios es una catequesis verdadera, una escenificación anual del hecho central de nuestra fe, la representación de lo que da sentido a nuestra existencia. Los católicos cofrades con el paso de los siglos hemos sabido como agradecer tantos bienes recibidos y la expresión pública de nuestra fe en Semana Santa alcanza en algunos lugares el rango más sublime. Es el caso de Huéscar y de los oscenses, para glorificar a Dios los cofrades fuimos a nuestros campos, escogimos las mejores maderas y las talamos. Las pusimos en las manos de virtuosos artistas, que llenos de la inspiración que sólo da el Espíritu Santo tallaron vivas imágenes de santos en los momentos relatados por los Evangelistas en sus documentos. Fina pintura a las imágenes se les dio para colmarlas de realismo que inspira a la devoción. Una ver realizadas tan soberbias hechuras las vestimos de terciopelo, seda y bordados de oro con todos los esmeros. Los pusimos sobre cuatro zancos revestidos de elaborada orfebrería y ebanistería. Y así con el esfuerzo de nuestra espalda, con el sudor de nuestra frente, con las llagas de nuestros pies y con el aliento de nuestra alma, a la calle las imágenes sacamos acompañadas por majestuosas y épicas melodías para dar testimonio ante el mundo entero que Jesucristo por todos da la vida, abriendo las puertas del cielo, por lo que todos somos dichosos de tan maravillosos hechos y que Él siempre nos perdona y nos llama a la santidad viviendo en su presencia y en la gloria por toda la eternidad.
Y aquí a los pies del calvario se vio morir a un ser divino y desde entonces para los cristianos la cruz no es símbolo de escarnio, todo lo contrario es la viva imagen de nuestra salvación. No es un escenario al azar elegido, si no más bien una cosa del destino. No es extraño que me guste este lugar y que aquí me sienta bien protegido, es el lugar donde hasta el final perseveró mi querido San Juan. No podía empezar hablando de otro Santo, tenía que empezar por él, por el joven, por el a ciegas creyente, por el abrasado de amor, por el más valiente... Y es que él desde niño me crió con su dedo apuntando y su pañuelo sujetando. Dicen los sabios que Dios siempre se vale de insignificantes momentos, de pequeñas cosas y de gentes corrientes para hacer sus grandes obras y qué gran verdad fue esto en el idilio de fervor entre San Juan y yo. A la edad de 7 años pasaba yo la tarde a la fresca de la calle, cuando pasó un amigo que conocía con detalle, era mi gran amigo Pedrito, inseparable mío desde chico, hijo de la Mari José que tiene una peluquería en la calle campanas y me cortaba siempre el pelo a mí y a mi hermana. Me dijo a voz en grito vente a la ermita de la Aurora que está allí mi tito, refiriéndose a Rafa Girón histórico de la hermandad y ahora de federación. Y yo que de pudores nunca he entendido me presente en la ermita a ver que se daba allí por conocido. Al cruzar de la puerta su umbral ya pude ver a San Juan en su pedestal, serio y algo compungido llevaba puesto una capa más corta que larga porque es la ropa de estar por casa. Y distribuidos por el piso muchos faroles, cetros e insignias, se preparaba algo grande, ya estaban casi listos los estandartes. De pequeño a mi prima Tere le pedía el traje de nazareno pero cuando crecí uno grande me hizo Maruja Marín. Y así yo me metí en San Juan de cabeza porque él mismo quiso que lo quisiera sin tibieza, año a año, flor a flor en las noches de Miércoles Santo, tarde a tarde tocando los bordados de su manto, procesión a procesión y momento a momento abrazado por las alas de su águila, yo mismo fui amando a Cristo en su Evangelio. Grandes gentes por este santo varón he conocido, a sus grandes y entregadas costaleras con sus hombros sufridos, muchas veces con el casete las he acompañado en largos ensayos, bajo la atenta mirada de José Enrique y jaleadas el jueves Santo por la Encarna del Felipe. Y también a su camarera, la que lo viste se llama Carmela y pone ardilosa los alfileres en su manto y cariño arreglándolo con encanto. Muchas historias vividas, al lado de San Juan, son siempre más lúcidas.
San Juan Bendito que sólo tú fuiste digno de ser de Jesús su favorito, que apoyando sobre el pecho del Maestro tu cabeza oíste los latidos del corazón carnal de la Divinidad. San Juan apóstol que de entre todos tus fuiste el más valeroso, que de la cruz nadie te movió y fuiste martirizado en una caldera hirviendo por amor. Dulce fiel Evangelista que tu representas a toda la Iglesia cuando en el Gólgota tomaste por madre a María por Dios provista. San Juan de mis anhelos que en tu casa recibiste a María igual que en tu paso acoges a la Aurora, manteniendo un Santo Diálogo en las más dolorosas horas. Eres tú un santo de la pasión principal por tus grandes acciones han sido de una inmensa santidad. Santo joven patrón de la juventud cofrade, que conociste a Cristo siendo tan sólo un niño pero que valentía demostraste a inmensos raudales. Santo San Juan que en Huéscar tienes tu hermandad, que es humilde pero que siempre está dispuesta a servirte, por muchos años que pasen y por fuertes que vengan los envites. Las colas más largas siempre son de tus nazarenos, cuando muchos niños alegran tus cortejos. Para buscar un buen ejemplo en Huéscar no hay que irse muy lejos, porque tú San Juan siempre serás de la juventud su espejo.
San Juan Discípulo Amado no llores desconsolado que por tu lealtad hiciste historia y este pueblo te recoge durante siglos en su memoria. Un águila de fuerza descomunal, que al abrir sus alas pareciera imperial, se encontró con un Cordero al que no hirió con sus garras ni en el vientre ni en el cuello, sólo tomó del débil sus enseñanzas y las repartió con su vuelo para todas las generaciones a través del Evangelio. Un corriente muchacho llamado Juan demostró que desde la juventud todo se puede lograr.

 

 

 

 

 

 

 

PASCUAL PORTILLO
Y en este punto y tras hablar de San Juan me van a permitir un pequeño pero sentido homenaje a una persona que no hace mucho que nos dejó. Pascual Portillo fue de la hermandad presidente y muy ilustré entre sus hermanos, un hombre de Dios enamorado que tan solo percibir su mirada se veía cuanta bondad y santidad destilaba. El siempre siempre siempre al lado de sus titulares estaba y buenos consejos y cariño a todos nos daba. A su alma le crecieron las alas del águila de San Juan y se fue volando a vivir a la patria celestial, dejándonos por legado su gran humanidad y también dejó huérfanos a todos los sanjuaneros. Ya no nos saluda desde su balcón de Ogaya pero todos notamos, cada Jueves Santo, como desde la gloria con San Juan y la Magdalena nos da a los sanjuaneros ayuda y fuerza. Que nunca se nos borre a los oscenses el recuerdo de aquel buen hombre que pasó por el mundo siendo noble de la cabeza a los tobillos, que siempre esté en nuestra memoria, Don Pascual Portillo.


JESÚS EN SU DOLOR
Fueron muchos los momentos de la Pasión en los que Jesucristo se encontró cara a cara con la soledad, la desolación y el más amargo dolor. El camino que le tocó recorrer a Dios en este mundo nunca fue fácil, qué gran paradoja aquella que viven las grandes personas. Cuanto más grande es un fin, cuanta más alta es la gloria que se quiere conseguir, cuanto más bueno es uno, más obstáculos se encuentran y peores trances se presentan. Por contra no ocurre esto con los malintencionados, para ellos todo siempre es fácil y contradictoriamente los amigos del mal alcanzan de mejor manera el éxito. No vino Dios al mundo a pisar pétalos de rosas ni a andar descalzo por suaves alfombras, sabía Cristo que al mundo al que venía con orgullo, con soberbia y con cobardía, lo mataría.
Desde su nacimiento ya sufrió el frío malestar de la paja en el pesebre y la persecución de los soldados de un rey asesino. Por dónde pasó siempre fue un incomprendido, siendo tomado como hereje por sabios y jefes. Parecía que sus palabras y enseñanzas caían en tierra estéril, pues como el inerte desierto de Él se burlaron hipócritas fariseos. Y Jesucristo también fue objeto de provocaciones siendo muchas veces tentado por el príncipe del pecado, esa serpiente maldita que se arrastra por la inmundicia pero que queda atrapada bajo los pies de Santa Virgen. Muchos momentos fueron para Jesucristo de desasosiego, pero en la pasión se agrupan los peores todos ellos.
La misma sangre que en el cenáculo tomaron los apóstoles cae como sudor por la frente de Cristo en el huerto regando árboles milenarios, la angustia del rezo entre olivos, en la ermita de la Soledad, es un monumento a los trances vividos. Él solo, Él de rodillas, Él esperando que se le de captura, todos dormidos, no soportaron la vigilancia y el sueño los venció, dejando a Jesús bebiendo el cáliz que su Padre le manda con un ángel. Poneros en su lugar y tratad de imaginar cual sería vuestra reacción si estáis solos y abandonados en el campo, sabiendo que vienen a por vosotros, que quieren torturaros y hasta mataros y que nadie está atento a vuestra desgracia. El corazón late fuerte, palpita descontrolado, tan fuerte que la sangre se sale de los venas y atraviesa la piel, y cae por las sienes, junto con lágrimas que brotan por el llanto angustioso y desesperado. Con desesperación grita, "¡Padre no dejes que me maten, aparta de mi esta condena, que mucho sufrimiento es el que me espera!" Es una petición de piedad a Dios, pero como valiente Salvador, asume su destino, no hará algo que no haya sido escrito. Jesucristo no se escondió, no salió corriendo, no huyó despavorido, no... Afrontó lo que hablaban las profecías y cuando llegó el sanedrín con su policía el salió a su encuentro y se entregó, sólo dos palabras después del beso de Judas, tan sólo dos le bastaron para afirmar algo tan sagrado "Yo soy".
Estas dos palabras son el resumen de todo el sentido de la pasión, podríamos acompañar con tantas palabras está corta frase... Porque ese "Yo soy" mucho significa: Yo soy Jesucristo, Yo soy Dios,  Yo soy el que muere por todos vosotros, Yo soy el que resucitará de entre los muertos, Yo soy el que os salvo, Yo soy el camino y la vida. Todo eso dice Jesús con dos palabras. Dos palabras que jamás merecieron tanto dolor, tanto escarnio, tanto ensañamiento, tanta tortura. Lo cogieron y lo ataron a una columna para recibir numerosos latigazos, por los que en penitencia el Martes Santo en Huéscar andamos descalzos. Y San Juan quiso ilustrar ese momento poniendo la escena en un dorado basamento, Jesús siendo flagelado vive en la casa del discípulo amado. Lleva a su espalda escrito con sangre poemas de amor para todo hombre, escrito con afiladas herramientas que dejan su piel arrancada y sangrienta. Y aunque pudiera Jesucristo no ataca a las fieras y paciente aguanta los palos a docenas. Quién no ha deseado nunca venganza, quién no ha esperado respuesta, a quién no le hubiera gustado que Jesucristo se revolviera y un ejército de ángeles desde las nubes bajara con con lanzas, arcos y espadas. Pero no, no era ese el camino que nos salvaría, Dios no está para guerras que para eso ya estamos los hombres llenando el mundo de penas. Dios perdona, aguanta y soporta por amor los peores tormentos que el hombre le dio.
Aguantó hasta que todos lo vieron humillado entre dos ladrones y en un madero. Tampoco se rindió Jesucristo cuando tres clavos atravesaron sus pies y manos. Y allí en ese preciso momento es donde los cristianos encontramos tanto consuelo. Cuando estamos angustiados por dolores que vienen a nuestra vida a diario, tenemos donde refugiarnos y encontrar ternura, porque Jesucristo desde la cruz nos enseña a soportar cualquier tortura. Aprendamos a dejar de quejarnos por asuntos banales y confiemos a Dios nuestras vidas, que se haga sobre nosotros solo lo que Dios quiera y si hay que sufrir por Jesucristo merece la pena. Ofrezcamos al Altísimo todos nuestros sacrificios que no caen en saco roto, que siempre se valoran desde un principio. Aquí en Huéscar tenemos a quién dirigirnos cuando nos sintamos desconsolados, hay quién quita las espinas y endulza la vida, un Señor crucificado que por nosotros está enclavado, un fantástico padre que en su corazón todos caben. Hace 25 años vino a este pueblo para enseñar a todos con su ejemplo, hace 25 años bajó desde el cielo hasta la Soledad el Cristo del Consuelo.

 


NAZARENO
La Iglesia del Divino Apóstol, sí aquella que tímidamente en Alhóndiga su torre eleva, faro fiel y antiquísimo testigo de la fe católica, es un verdadero cofre donde se guardan maravillosos tesoros. De entre todos ellos la Iglesia de Santiago tiene un lirio quebrado por el peso de nuestros pecados. En aquel sagrado templo el divino caminante esboza su calzada pesaroso y con lamento. Es la viva imagen de Jesüs de Nazaret que andando avanza traspasando los corazones de los que enfervorecidos lo amamos. Aquel lirio tronchado, no es una imagen más, no es otra pieza de nuestro basto legado histórico, no es un santo cualquiera, no, aquel divino caminante es el rey de Huéscar, majestuoso porque de majestad los oscenses hemos querido otorgarlo, de resplandeciente corona de espinas como abrumadora la humildad y obediencia que representa, santo callado que su preciosa melena moja de lágrimas que ninguno de los que aquí estamos merecemos, santo que su santidad muestra con tres doradas potencias, ni el mismo sol brillar podría como lo hacen estos tres resplandores sobre la cara del que nos muestra el camino y guía.
Nuestro Padre Jesús Nazareno es el Señor de la mañana del Viernes Santo, que sale en volandas de Santiago por la puerta grande. Y a su paso por las calles se abren puertas, cortinas, persianas, ventanas y balcones, para que su santa faz bendiga en todas las casas hasta el último de los rincones. Él no pide permiso y se cuela dentro de los hogares para dejar con todas las gentes sus bendiciones. Nazareno que por la mañana temprano te sacan tus hermanos, que en la plaza tu barco tres veces zozobra y es en el arco donde alcanzas la más grande de las glorias. Nazareno guapo! la finura de tu cara hermosa es tan preciosa que vale más que la madeja de oro con el que se bordó el terciopelo morado de tu ropa que todo el que puede siempre la toca. Nazareno bendito perfumado de iris y claveles que eres un caballero de fina estampa con el sol siempre por sombrero, más hermoso no hay otro lucero que reluce en las aceras al pasear caminando su elegante andar, la calle por la que pasas la conviertes en vereda verde, donde los geranios tienen mejores arreboles y para ti dirigen las macetas todas sus flores. Padre Nazareno solo tu dulce peso merece la excepcional cuadrilla que te lleva, hombres enamorados de tu divina carga, almas valientes y de amor a Dios ardientes, curtidos en el noble arte de la trabajadera saben andar como verdaderos ángeles. Y no es de extrañar, Cristo Nazareno, que me parezcas más bello si te veo caminando, pues llevas bajo el paso a tus más fieles que andando te van rezando, porque están contagiados de tu magia desde hace mucho y quién tiene magia no necesita trucos. Divino caminante que te doblegas bajo el peso del Madero, tu afortunado encuentro puede cambiar el destino de cualquier alma, y por eso, cada Viernes Santo los oscenses queremos aliviar la carga, con la fuerza de nuestra devoción purgamos las penas pidiéndote perdón. Libérate del peso con tu pueblo Rey de Huéscar Nazareno, que está gente siempre será tu fiel cirineo.

 


HERMANOS MAYORES DE LOS 90
Si hoy disfrutamos en Huéscar de una gran Semana Santa, envidiada y colmada de valor, no es sólo porque así venga desde antiguo, también se debe a que en ella se puso mucha dedicación y mucho esmero a lo largo del tiempo. Quisiera hacer una mención especial a todas las personas que han hecho posible nuestra actual Semana Grande. A todos los que tanto han trabajado e incluso su vida entera han entregado a ensalzar la cultura en nuestro querido pueblo. A aquellos buenos cristianos que por sus santos se han desvelado, por los que han trabajado a diestra y siniestra sin cobrar nunca ni una peseta, a los que pinchando claveles, limpiando plata o barriendo la iglesia se les han ido semanas enteras. Entorno a los años 90 las cuatro hermandades de penitencia cambiaron drásticamente la visión de cómo se deberían hacer las celebraciones, por ello se adquirieron y mejoraron pasos, se restauraron imágenes, se quitaron ruedas, se conformaron cuerpos de horquilleros y costaleros, se hicieron más numerosos los nazarenos, mejorando cultos y procesiones. De esta forma se llegó a lo que hoy vemos que es todo esplendor. Como es lógico resulta prácticamente imposible poder recordar y nombrar a todas las personas que en esto durante tantos años han contribuido, por ello, quisiera personificar en cuatro personas este homenaje y este agradecimiento. Me quiero mencionar a cuatro dignos señores que desde la cabeza de cada una de las hermandades han hecho a su pueblo mejor y más grande. Ellos son Don Pedro Jiménez, Don Jesús García Pérez, José Licerán González y Don Matías Guerrero Sueiro. En mi opinión cuatro ángeles que Dios envió a Huéscar, porque es imposible contar a cuantas personas han acercado a las hermandades, a la Iglesia y a Cristo, cuantas personas a causa vuestra han podido conocer a Dios y como habéis acrecentado la fe del pueblo a través de vuestros titulares. Del pueblo de Huéscar sólo merecéis respeto y reconocimiento. Larga vida a estos cuatro varones que Huéscar y su Semana Santa han sido y son sus grandes pasiones. Siempre estaremos en deuda con vosotros y merecéis el halago de todos los devotos.


TRES CAIDAS
Viernes Santo mediodía y la Plaza Mayor divino hervidero, no hay día ni lugar en el año con más solera. Sol de justicia sobre las cabezas, azul celeste en el cielo, ni una nube que entorpezca. Son las doce y las campanas callan, no hay ángelus ni las horas son dadas, solo silencio es el que grita en esta gloriosa y espléndida cita. Multitud espesa la que se apiña, entre cuerpo y cuerpo no corre ni un soplío, hasta los bancos y el quiosco están cubiertos del gentío. Pues nadie quiere perderse el acontecimiento, que en la Semana Santa oscense se va a vivir un gran momento.
Una dulce dama, de pelo largo y gustosamente bien peinada, lleva un vestido de terciopelo verde en el que flores de todo tipo crecen. Tiene la cara fina y la piel resplandeciente, semblante nacarado y su gesto no miente. Está calmada y parece que algo espera, ha venido hasta la plaza caminando y al llegar al ayuntamiento se ha dado la vuelta y se ha quedado quieta. Y ¿por qué será que al describir esta escena me veo debajo de esta doncella? Ella no anda por el suelo, ella siempre se eleva. Muy elegante, mecida a derecha y a izquierda camina hacia delante. La verdad es que lo tiene fácil con más de cuarenta hombres portentosos bajo su paso. Es la Santa Mujer Verónica con un pañuelo entre sus manos. Siempre dispuesta, siempre complaciente, siempre dispuesta a entregarse a Dios. En su impaciente espera la brisa agita su melena y aunque el sol pega fuerte y quema sus hombres nunca desesperan. Se oyen a lo lejos tambores y redobles, también trompetas y cornetas, aunque parece que le cuesta porque el cansancio ya hace mella, llega por la esquina el Nazareno bendito encuentro. La Verónica no se lo piensa y al ver la sagrada imagen quebrada y humillada, hacia Él avanza cautelosa. Lo que ve la turba, siente pena y compasión, es un espectáculo cruento que no le permite permanecer impasible ante tanto dolor. El mismo Nazareno la llama: “Ven a mí”, “Ayúdame”, “Que yo te salvo”.
Y en el momento que ya están tan cerca… (CORNETA) … El Nazareno cae al suelo y el sonido de los cuatros zancos golpeando el suelo estremece al público, es un golpe seco que retumba durante minutos generando un inevitable murmullo. Y los de la Verónica actuamos rápido agachando todo lo que se puede el paso tras el toque agudo de campana, al que obediente se obedece doblándose los de adelante y elevando los brazos la trasera. La Verónica limpia el magullado rostro de Jesús y Él obra el milagro. Su santa faz queda impresa sobre el lienzo, sorprendiendo a todos el dichoso encuentro. Y así hasta tres veces ocurrirá, porque así está escrito y así en Huéscar lo representamos.
El camino de la amargura tiene tres paradas que no pueden ser menospreciadas, porque si el Nazareno ya de por si es bello, no es menos cierto que en esta escena despierta más sentimiento. Y si la Magdanela entre todos despierta pasiones, cuando es Verónica, sus manos visten de lienzo, y se inclina en un servicial gesto, no se puede dudar que es un hecho digno de admirar.
Gracioso el sentir popular por el que en muchos pueblos los encuentros se dan, pero que voy a decir yo del mío si lo traigo mamado desde crío. Que lo que se hace no es catetura ninguna, que es una muestra del pueblo y su ternura. Que la costumbre siempre traiga a la gente hasta este punto, año a año, pase lo que pase sin falta las caídas se celebren, porque es un pueblo muerto el que olvida su testamento. Verónica y Nazareno, plata y madera, campana y llamador, siempre mantenga este pueblo su maravillosa tradición.

 

 

 

 

 

 

 


PIEDAD Y ESPERANZA
Hoy he visto en el noticiero como la muerte resulta tan barata cuando la vida se arranca fácilmente de una tacada, he podido comprobar cómo en el nombre del mismo Dios se mata, sin atender a razones ni a motivos se cumplen amenazas. Pierdo la ilusión y confundo las ideas viendo un mundo aterrorizado por la violencia donde se insensibiliza al espectador a la hora de las comidas, viendo como inocentes son eliminados por bárbaros endemoniados a fuego y a cuchillo.
Llevo demasiado tiempo observando como unos canallas roban con descaro el pan y la sal de una multitud honesta, sin atender a ideologías ni a pertenencias, una sucia lacra presente en todas las bandas mancha la digna labor de miles de responsables de la común gestión y destino.
Se ha convertido en costumbre escuchar por tele y radio como se despellejan a personas a diario, entrando en sus intimidades, en su pasado y en su familia ahondando, con el único fin de destruir ante el público a aquellos de los que están hablando. Más de dos mil años después un puado de monedas siguen valiendo para vender los secretos más privados a cualquier interés ajeno.
Me escandaliza y me abruma como un divino sacramento puede ser tan mal desarrollado por aquellos que solo destruyen, odian y matan. No puedo soportar ver a tantas mujeres víctimas de sus maridos, que llorando despiden este mundo a manos de desgraciados verdugos. Ni soporto el llanto de los niños que ven arrancada la vida de la que les parió, encontrando su vida destrozada por la violencia de estos seres malditos.
Y es que ciertamente hermanos, a más de uno este mundo se le ha ido de las manos y asistimos a diario al imperio del pecado que pudre los corazones y nos muestra los peores escenarios. Si algo necesita este mundo es de Piedad y Esperanza. Piedad entre hermanos en cualquiera de sus ámbitos, piedad que humanice a una deshumanizada humanidad, Piedad que cese las guerras, Piedad que calme el hambre, Piedad que cure el dolor de los pueblos, Piedad que aplaque la ambición corrupta de los insaciables, Piedad para los refugiados, Piedad para todos los maltratados, Piedad para los que como Jesucristo en cualquier momento o en cualquier circunstancia se encuentran abandonados.
Y a la par es igual de necesaria la Esperanza, Esperanza que eleve las almas cabizbajas, para que se vislumbren mejores horizontes, Esperanza que saque del pozo las bajas autoestimas y mejore todas las perspectivas, Esperanza que cierre los pozos negros de tentaciones y malos pensamientos e inunde de positividad cualquier resquicio de nuestra sociedad. Necesitamos la dulce piedad y espera de María convencida de la Resurrección, necesitamos la Esperanza de que sea posible cualquier futuro en un mundo mejor.
Grandes virtudes estas dos, pero francamente por todos es conocido que no todo el mundo carece de estas dotes. De hecho, una hermandad en Huéscar tuvo su corazón tan inflamado de amor a María que precisó para su labor evangelizadora dos imágenes de la madre Dios. Qué bien supo esta hermandad ofrecer a los oscenses aquello de lo que el mundo anda tan falto. Y cuantas carencias espirituales podemos solventar yendo a la iglesia de Santiago, iluminándonos con las sagradas imágenes de Piedad y Esperanza.
Ambas son la imagen de la madre de Dios pero cuando pienso en ellas no se que prefiero yo, no me quedo ni con una ni con otra porque en Santiago mi corazón siempre se divide entre las dos. A la par encuentro divino deleitarme en el dulce mecer de los varales de un palio movido bajo la luna creciente en Miércoles Santo por el arco de frente, que acongojarme por el ondeante sudario de seda en La noche Viernes Santo bajo la luna llena. Es igual de sentido las lágrimas de Rocío que resbalan por las sonrojadas mejillas de la Esperanza que la ternura del regazo de una madre recogiendo lo que de su hijo ha quedado. Y no elijo a ninguna porque me quedo con las dos, a la Esperanza que señora por la calle del hielo avanza y a Piedad que desde el oscuro pie de la cruz siempre que la veo me da tanta luz. Madre de Dios ilumina al mundo con los dones del amor, que todo el mundo os mire, que todo el mundo os admire, que se enmienden los errores, que se perdonen los corazones, que se acaben las guerras y salgamos de las tinieblas, que acabe tanto dolor que sólo tu ejemplo nos lleve a un destino mejor. Que tú tienes mucho poder madre y el que a ti anda por tu piedad y por tu esperanza se salva!
SOLEDAD
En este pueblo de Huéscar hay algo que tiene más fuerza que las sólidas piedras de los contrafuertes de nuestra iglesia Mayor, hay algo más apretado que del paseo su bonito empedrado, algo tan entrelazado como los cordones de las lámparas del Sagrario por dos ángeles custodiado, en esta ciudad hay algo que presenta más unión que San José a su vara con flor, hay algo entretejido como las rejas del campanario de Santa María en sus huecos que quedan protegidos, y es que tenemos algo que guarda en su interior más maravilloso poder que el agua de riego cuando de lluvia hay escasez. No hay nada en Huéscar que tenga entre sí más alianza que las preciosas manos de la Soledad Coronada.
Y es que en esas manos guarda los secretos de todo su pueblo a lo largo de cuatrocientos años de entrega. Ante ella han llegado las plegarias, súplicas, oraciones y hasta gritos de desesperación. Ella siempre todo lo ha guardado entre las palmas de sus grandiosas manos y ante su hijo lo ha presentado para que atienda las necesidades de todo el que a la Soledad se acerca. Todos ante ella hincamos las rodillas porque es su fina figura un cielo cubierto por un manto donde está plasmado todo el universo y que por ser la que siempre en vela nos protege y nos vigilas te mereces una gran letanía.
Soledad tan bella eres tu entera que eres el mejor reflejo donde ver y admirar a SANTA MARÍA, y eres la perfecta imagen del prodigioso ser al que los cristianos llamamos SANTA MADRE DE DIOS, tan pura es tu piel y tan sagrada tu figura que solo al mirarte puedo decirte SANTA VIRGEN DE LAS VÍRGENES, que por la sangre que suda Jesucristo en Getsemaní lloras porque ese es tu hijo, tu eres la MADRE DE CRISTO. Y porque un obispo de oro colmó tus benditas sienes, Tú Soledad eres MADRE DE LA IGLESIA. Virgen de la Soledad, que ves el Consuelo en su cruz agonizar, solo tú mereces ser llamada MADRE DE LA DIVINA GRACIA. Porque eres la MADRE PURÍSIMA y la MADRE CASTÍSIMA que todo un jardín de flores blancas merece en su paso. Eres la MADRE SIEMPRE VIRGEN y la MADRE INMACULADA por lo que azucenas y  perlas adornan tu saya. Y siempre serás para todo el pueblo la MADRE AMABLE por acoger a tanto devoto en tu seno. Todo el mundo te quiere y venera porque poseer tanta clase te hace MADRE ADMIRABLE y a todos tus fieles muestras el camino correcto por ser la MADRE DEL BUEN CONSEJO. Soledad eres el quinto misterio de gloria del Rosario, la Reina y Señora de todo lo creado porque tú eres la MADRE DEL CREADOR y la MADRE DEL SALVADOR. En tu infinita pena tú también perdonas ataques y traiciones, eres símbolo de concordia eres MADRE DE MISERICORDIA. VIRGEN PRUDENTÍSIMA de la Soledad, cuanto inspiras con tu rostro virginal y cuantas oraciones despiertas con pasión por ser VIRGEN DIGNA DE VENERACIÓN. No sólo se te reza, también se te aclama y se te vitorea a ultranza VIRGEN DIGNA DE ALABANZA. Soledad que en tus manos nos muestras el poder de la oración por encima de cualquier cosa mereces ser llamada VIRGEN PODEROSA. Que tu intercesión nunca falta y a Huéscar ante Dios siempre tienes presente, para este pueblo eres la VIRGEN CLEMENTE. Y nunca nos dejas y siempre tu ermita nos abres para darnos lo mejor de tu maravilloso ser como VIRGEN FIEL. Tantas afrentas a tu Hijo sufriste y que callada te muestras, sin responder jamás con malicia eres un verdadero ESPEJO DE JUSTICIA. Soledad del alma mía que inspiras al poeta y al artista guías porque tu compones el TRONO DE SABIDURÍA. Virgen coronada que cada Sábado Santo tu pueblo te ensalza ven todos los años a nuestra compañía, tú CAUSA DE NUESTRA ALEGRÍA. Soledad creada por el divino alfarero de forma magistral eres nuestro VASO ESPIRITUAL, y por ello todo lo que podamos darte es poco,  que contigo no hay derroche y honrarte es nuestra pasión por ser VASO DIGNO DE HONOR. Nunca te faltarán devotos que en tu hermandad te entregan hasta el último trozo de su corazón a ti VASO DE INSIGNE DEVOCIÓN. ROSA MÍSTICA que floreces cada Cuaresma en tu camarín, a tu ermita no le hace falta torre porque tu eres la TORRE DE DAVID. Y como el mundo de tu portentosa corona tan bella me pareces tu a mí, como una verdadera TORRE DE MARFIL. Soledad, tú que rezas por toda la cristiandad que buena anfitriona del cielo tenemos en un altar, por tu pueblo que lo das todo, eres para nosotros una CASA DE ORO. Eslabón fundamental de la historia de la salvación que viste el corazón de tu hijo atravesado con una lanza, siempre has sido la ARCA DE LA ALIANZA. Buena madre que a tus hijos nunca dejas solos y al infierno no va ninguno de tus devotos, para todos es un deseo verte en la PUERTA DEL CIELO. Madre de la Soledad que en octubre al despuntar el día todos queremos rezar en Rosario por las calles en tu compañía, al ver tan temprano tu semblanza solo te llamo ESTRELLA DE LA MAÑANA. Y cuantos creyentes acuden a tu estampa para protegerse de lo que los daña, cuida siempre con esmero, Virgen de la Soledad, la SALUD DE LOS ENFERMOS. Corredentora de la humanidad son tantos tus amores que mereces ser llamada REFUGIO DE LOS PECADORES. Soledad quién a ti se acerqué en su dolor siempre encontrará el alivio, lo he vivido yo cada vez que te pido, gracias por ser CONSOLADORA DE LOS AFLIGIDOS. Nunca te olvides de aquellos que por su fe mueren por criminales manos, Soledad tú que eres AUXILIO DE LOS CRISTIANOS.
Sólo tú Soledad mereces ser Reina por siempre jamás y bajo tu manto se encuentra toda la corte celestial, que grande es tu reinado que es por todos admirados y eres REINA DE ÁNGELES, DE PATRIARCAS Y PROFETAS, DE APÓSTOLES Y MÁRTIRES, DE CONFESORES Y VÍRGENES, DE SANTOS Y DE LOS CIELOS, porque eres la única REINA CONCEBIDA SIN PECADO ORGINIAL. A los pies de tu altar el mismo San Pedro parece estar, porque eres la que en cuerpo y alma fue a la Gloria, REINA ASUNTA AL CIELO. Madre de la Soledad que nadie nunca se canse de rezarte y rezarte a todas horas y a diario que es lo que merece la REINA DEL SANTO ROSARIO. De este pueblo en cada casa tienes tu rincón en una estampa, cuadro o cartel porque todos te aman como debe ser menester, nunca olvides a las personas que por protegerte todo el pueblo haría vigilia, sólo por ti REINA DE LAS FAMILIAS. Y tú Soledad bendita que tu barrio te ama y su corazón eres tú cuando palpita, miras desde tu ermita a las casas bajas dispuestas en corralas que te tienen tanta lealtad, porque eres la REINA DE LA PAZ.  Santísima Virgen María de la Soledad Coronada porque todos te quieren y no hay nadie en este pueblo que no te tenga presente, desde mucho antes de coronación tú ya eras de todos una pasión, por eso nunca te vayas y a nosotros siempre tu cara vuelvas porque tú eres la REINA DE HUÉSCAR.

 

CRISTO DE LA EXPIRACIÓN
Me van a perdonar una pequeña anécdota para empezar a hablar de una gran e importante imagen de nuestro pueblo. Siempre te he querido Santo Cristo de la Expiración, pero si puede ser, algo más desde el año pasado porque bajo las trabajaderas de tu paso de forma fortuita y sin premeditación se halló el pasado Viernes Santo la persona que es dueña de todo mi corazón. Y es que mi hermana lleva muchos años siendo del Cristo su costalera y sin siquiera saberlo, ni tener remota idea, la pasada Semana Santa se metió bajo el paso estando embarazada. Pasando tan sólo unos días desde su concepción mi preciosa sobrina Ángela ya se hizo cofrade siendo del Cristo devota, bajo el paso y con su madre quiso Dios que Ángela fuera, para darle su bendición de esta peculiar manera. Y al cabo de los meses un ángel hoy nos acompaña para que ya nunca podamos estar desangelados, que no tenga el Cristo ninguna duda que Ángela será una más entre sus hermanos.
El pie de la cruz del Santísimo Cristo de la Expiración se ha convertido con el tiempo en un lugar de peregrinación para todas las almas y las miradas del pueblo. Al rededor de esta cruz se agolpa el bullicio desde temprano en la mañana de Viernes Santo, haciendo patente como dice el himno que esta cruz es del bosque el mejor tributo entre hoja, flor y fruto. Dulce árbol donde la vida empieza con tan dulce peso en su corteza. Es el Cristo de tez morena el que recibe las súplicas de una multitud entera. Hasta Él ya llegan por la calle tiendas, por morote y noguera, en el paseo o en barroeta, llegan sus enamorados para escribir en el aire un susurro acongojado que vuele hasta sus oídos y así obtener la gracia del que en la cruz está pendido. Como si al Cristo le hiciera falta que le digamos lo que necesitamos cuando lleva nuestras súplicas, anhelos, penas y lamentos clavados en su frente como las espinas de cruel arbusto que le dan tormento.
Solo Él abraza desde la cruz a los mismos que lo mataron mostrando divina misericordia y solo Él obra el prodigio dando a sus devotos el fruto de su sacrifio, lo saben sus vecinos y los nazarenos amarillos y morados, lo sabe la campana de Santiago que pesarosa toca todos los domingos de la año, y lo saben los faldones de su paso que los oscenses tocamos esperando el milagro, lo saben las rodillas de su excepcional cuadrilla cuando pasan por el arco casi en cuclillas y lo sabe hasta el ciego cuando respira el aire que toca su divino cuerpo cuando avanzando es acariciado por el viento.
No muere en la cruz nuestro Dios en vano, para alejarse de su pueblo sumido en el pecado, que el Santo Cristo no se va para dejarnos tirados, que siempre entre nosotros se queda desde Alhóndiga en su iglesia. Más de cuatrocientos años llevan sus párpados caídos mostrando el gesto de un Cristo expirado, sus brazos con el travesaño alineados son caminos que conducen hasta su costado atravesado. Tiene una espesa y poblada barba que es testigo del vinagre que sus labios amarga, convirtiendo este amargor en dulce néctar de redención cuando Jesucristo muere por amor. Corren por su anatomizado cuerpo ríos de sangre que riegan en su calvario claveles y narcisos al presenciar la muerte del Hijo. Y es su bendito sudario envuelta de un ser sagrado que siempre por sus hermanos rodeado nunca está el Cristo sólo y desamparado. Hay en sus manos dulzura y hay en su rostro pureza y un amor infinito de los pies a la cabeza.
Cristo de la Expiración que de Santiago eres el retablo que reinas en las calles cada Viernes Santo y embriagas con tu rostro el corazón de unos y otros. Calle de plata por donde pisas y pueblo del cielo que te visita, luz del mundo la que reflejas y divina gracia la que nos dejas. Puerta de oro la de Santiago cuando sale fuera el Cristo amado. Tu pueblo te quiere Cristo de la Expiración por las tres llagas de tu pasión. Y siempre en este pueblo serás venerado porque aquí siempre te quedas en tu cruz clavado, queremos besar del Madero hasta la última astilla por traernos a nuestra vida tanta maravilla. Para hacerse oscense bajó Dios a esta tierra donde hasta el aire es distinto y las sierras se elevan, donde el olor es más puro y las aves vuelan, nunca se irá de esta tierra el Cristo Soberano, muerto persevera y aquí en Huéscar siempre se queda.

 


DOLORES
Ser la Madre de Cristo es una condición que hizo que María para ninguna religión pasara desapercibida y es su humilde, pura y virginal persona de los cristianos la principal intercesora. Hay muchas formas de representarla como fruto del trabajo de la gubia o del pincel del artista, pero de todas las maneras posibles de mostrar su santa imagen que duda hay que la dolorosa es la que más devoción suscita. Que el señor me perdone, pero como simple humano yo personalmente tengo de entre todas mi particular favorita. Aquella que inhala profundamente, en un sollozo de su dolorido llanto, que mira hacia arriba amargamente mirando el motivo de su pena, el cuerpo de su Hijo muerto pendiendo de una cruz de madera. Hacia delante y hacia el cielo sus manos eleva pareciendo pedir divina clemencia, pero el abigarrado oscuro del cielo solo en sus lágrimas se refleja, sin más respuesta de la que Ella ya conoces, lo escrito ha de pasar sin haber otro camino para la salvación de la humanidad.
Santísima Virgen de María de los Dolores eres la dueña de todos mis amores, paso por comercio y no puedo evitarlo, escucho tu llamada y entrando a la iglesia paso por delante de la Santa Cena y una vez más me encuentro ante tu viejo altar y al ver tu dulce rostro tanto me inspiras y tanto me dices que me vuelvo loco y mi corazón le pone voz a tu súplica pudiendo escuchar tu profundo quejido. ¿Qué puedo hacer madre para calmarte? ¿Si yo solo soy un perdido de este mundo caminante? y sabes que mis pecados también son motivos de tu dolor sangrante, que a tu hijo yo también lo crucifico y por mi también cae su sangre. Madre, perdóname por todo esto que te causo, Virgen de los Dolores recógeme en tu manto y guárdame de aquello que haga que tus lágrimas se derramen. Yo solo quiero consolarte y para eso aquí he venido una vez más, solo quiero que bajes para agarrar tus manos, besar tu cara y poder sacar de tu pecho la espada. En estos gesto más yo que tú encuentro alivio y calmar tu pena quiero rezándote. Porque sin ti no hay pasión y porque sin ti no hay salvación. Gracias madre mía por entregar toda tu vida y soportar paciente el amargo trance de tu hijo, por ese sacrificio cualquier humano es bendito.
Qué guapa eres Dolores, eres tan bella que hasta las Santas Benditas quieren estar delante tuya para saludarte. Porque es tan viva tu mirada, y es tan sentido tu gesto y tan profundo suspiro que más de uno al contemplarte no es extraño que pensara que tú misma te subes y te bajas de tu retablo cada Semana Santa. Como si no hubiera candelero, como si no hubiera tornillos a la peana, tan sólo tu bello cuerpo baja la saya que vivo de carne y hueso sale dos viernes en el año a nuestro encuentro.
Desde la iglesia de Santa María tu esperas del pueblo su clamor, impaciente se agolpa la gente en la calle mayor, para ver salir la dulzura de tu hechura por el cancel del trascoro y mostrando tu corazón atravesado de oro. El Viernes de Dolores y el Viernes Santo Huéscar cambia y las calles no son de asfalto, que el pueblo entero se vuelve templo con su solemnidad y su abolengo, los balcones se vuelven altares mayores, las casas sacristías y capillas de santos y santas, las fachadas son los retablos con escudos adornados y el cielo de nuestro pueblo la bóveda entre las mejores porque sale la a la calle Virgen de los Dolores.

HERMANDAD VIRGEN DE LOS DOLORES
Quiso Dios que la mujer fuese el único testigo de la clave de toda la historia de la salvación. Tres humildes mujeres fueron las únicas testigos de la resurrección de Jesucristo, según narra San Marcos, María Magdalena, María, la madre de Santiago y Salomé al tercer día siendo primero de la semana, de amanecida y cuando todo estaba aún oscuro se acercaron hasta el lugar donde se le había dado sepultura a Jesucristo. Fue allí donde descubrieron de primera mano la maravillosa obra divina con la que todo se cumplió según las profecías, ellas solas, asustadas y tristes fueron las federatarias de la Resurrección de Cristo. Qué maravilloso ser la mujer, que magnífico estandarte el de su fe y que maravilloso sentido tienen para los católicos. Las mujeres constituyen el hilo perfecto de transmisión del catolicismo de generación en generación, son ellas las madres y abuelas, las que enseñan a rezar fervorosamente a los hijos y nietos, las mayores difusoras del amor y devoción a la virgen. Que grandeza es aquella de las que paren, que grandeza incomparable la de las mujeres. En honor a lo dicho, a la historia y al sentimiento propio que tengo no puedo continuar este pregón sin detenerme a hablar, por poco que sea, de la principal hermandad de mujeres de este pueblo.
La hermandad de la Virgen de los Dolores es la hermandad que nos trae a los oscenses la Semana Santa año a año, ellas son las valientes, las que empiezan, las que emprenden, las que abren la calle y las que nos dan lo mejor que tienen, nos dan a su Madre. Nos dan todo su amor de la mejor manera que saben, que es amando a María. Siempre trabajo, horas, sudor y sacrifico. Quién tenga la osadía de subestimar a una mujer por el mero hecho de su condición, que se plante ante este grupo de mujeres y que vea lo que son capaces de hacer sin más recurso que su corazón. Corazón que tienen traspasado por la misma espada de Simeón, qué duda cabe que este puñal dorado abre un canal mejor por el que sienten de una manera diferente y gracias a esto pueden dar la talla con siempre en el pecho su medalla. Con ellas infinitos momentos he vivido, con las guapas, con las dicharacheras, las alegres, las sonrientes. Y de todas ellas de mi cabeza no borro ninguna, ellas son las que me han inculcado a lo largo de los años el amor a la Virgen. Y son tan numerosas que llenan las calles de infinitas colas, elegancia de negras mantillas, a la tímida luz de una vela y un Rosario la virgen no está sola cuando afronta el calvario. Virgen de Dolores que en Huéscar todas te son devotas protégelas desde el cielo y cura sus almas cuando estén rotas. Virgen de los Dolores que cuando tus hermanas se van en tu casa las acoges, son muchas las que contigo ya han marchado, desde el cielo se asoman cada Viernes de Dolores desde un balcón de nube y sonriendo miran como la virgen luce. Que me disculpen si a esta hermandad echo tantas flores pero no puedo evitar mis grandes pasiones, a la vista está que yo no puedo pagar a esta hermandad ningún recibo, ni figurar en sus listados de hermanos que son mujeres y no varones, la norma está para acatarla y a esta tradición no seré yo quién haga traición, pero siempre tengas presente Virgen de los Dolores que pase el tiempo que pase, al ver tu ser soberano, yo de corazón siempre me sentiré y me llamaré tu hermano!

 

SEPULCRO
Hay un elemento que es capaz de transportarme en el tiempo, es un dulce aroma que penetra por el olfato y embriaga a las personas, que aturde todos los sentidos y elimina de la mente cualquier pensamiento que en ese momento la estuviera ocupando. Es un olor que siempre se reconoce y si te pilla de improvisto todos giran la cabeza buscando con la mirada de donde procede la maravillosa fragancia. El incienso es el perfume de Dios, el aroma de la santidad, la esencia de los ángeles. La resina seca cuando se quema emite un denso y blanco humo que rápido se eleva formando graciosas y caprichosas formas en su columna. Es como una vía de gracia que indica el camino que Dios quiere que sigan las almas, siempre en ascenso, siempre hacía arriba, caminando solemnemente el humo del incienso nos muestra el camino hacia el cielo. Dios bendiga al turiferario que con solemnidad mueve el incensario, pues con los gestos que salen de sus manos se muestra en la liturgia lo que es sagrado. Si inciensa a Dios en la Eucaristía, el altar, a los santos, a los sacerdotes, al pueblo y también a los muertos. Todo cristiano que difunto pasa por el altar se va acompañado al cementerio por el agua bendita y el incienso bajo buen criterio.
¿No debe ser una brillante idea poner incienso junto al cuerpo sin vida del Hijo de Dios? Eso debió pensar una mente despierta en la Hermandad del Santo Sepulcro caracterizada por su seriedad y desfilar impoluto. Cuando el paso del Cristo Yacente por las calles avanza no deja indiferente ninguna semblanza, el respeto de su caminar siempre va acompañado por cuatro humeantes vasos de incienso colmados. Una nube envuelve al que por su pueblo muere, y camina despacio, solemne, pausado, sobre los hombros de respetables señores por Huéscar se entierra al Sol dentro de la Tierra, la noche de Viernes Santo Jesucristo baja a las tinieblas. Blanco, rojo y negro son colores de respeto, golpe seco sobre la madera y atiende la gente que reza. Noche fría, luna llena y todo un cortejo de pena. Es en esta noche cuando el recorrido está regado por el río de lágrimas sagrado de todo un desfile de princesas celestiales, por delante de la caja ya han pasado Piedad, Aurora, Soledad y Dolores. No es el llanto de plañideras el que se produce cuando Cristo a la muerte sucumbe, es el desgarrado dolor de una madre cuando una espada más atraviesa el pecho y el corazón parte.
Dentro de la urna los discípulos vemos de Dios su figura, se guarda la compostura, se mantiene el silencio ante el cuerpo del mayor misterio. Es el cuerpo humano y corruptible de Dios, despojado de toda vida, sin sangre en las venas, pálido, sin aliento en el pecho, sin brillo en la mirada, ya está muerto ¿Qué te han hecho maestro? ¿Hacía falta llegar a esto? ¿Si no te han dejado ni un centímetro de piel intacta? ¿Padre mío cuanto has sufrido? ¿Qué miserable motivo, a criminales, hasta esto ha movido? Jesús, tú que nos has dado tantas buenas enseñanzas y tantos milagros has obrado, tantas virtudes has repartido y tanta gracia que nos has dado ¿Ahora nos dejas solos? ¿Y qué va a ser ahora de nosotros? Si toda nuestra vida hemos dejado para seguirte y nos traes ahora a este final tan triste.
No quiso Dios que los seguidores de Cristo entendieran su plan tras la muerte de su Hijo, no reveló punto y seguido en este párrafo de la historia el significado de tanto quebranto. Una nueva prueba de fe a los discípulos se les puso, la misma que siguen teniendo los hermanos del Sepulcro. El camino de Dios siempre es confuso y mal encaminado anda el que pretenda entenderlo todo, los discípulos de entonces ahora son santos y desde luego que no supieron interpretar en aquel momento todo lo que les parecía mal. Pero actuaron como se podía esperar, con amor y con piedad. Buscaron el adecuado lugar para a Jesucristo enterrar y así lo siguen haciendo los cristianos del trascoro de Santa María, pero evidentemente con otro significado pues ellos ya saben que pasa al tercer día. Por ello son motivo de gracia, y su labor merece reconocimiento, los hermanos del Santo Sepulcro son los que guardan a Cristo con esmero durante tres días para que los cristianos vivamos un tiempo después regocijo y alegría.
Negro luto para Jesucristo en su cuerpo corrupto, cruz, corona y lanza en el escudo. Cordón granate en medalla de oro, luz tenue y música fúnebre. Fuego quemando la cera del lamento, sobriedad soberana es del Sepulcro su santa gana. Y cuando el barco del amor encalla en las escaleras de la puerta alta, frente al mármol rosado de la colegiata, cuando el Cristo Yacente llega a las puertas de su tumba hasta a la Virgen de los Dolores que está en lo alto de la portada y que es de piedra, se le caen dos lágrimas que bajan como petaladas por los dorados remaches engastados en la vieja madera de Santa María en su puerta. Cuando a mi mundo lleguen los falsos problemas, me preocupen minucias sin importancia y me queje con ignorancia, muéstrame Padre mío lo que es un sufrimiento no merecido, que yo vea lo que de verdad merece la pena. Cuando me olvide de mi fe y las mundanas cosas me agobien y tonterías me desvelen, llévame Santo Cristo Yacente desde Hielo hasta Comercio en Mayor su trecho, para que lo que allí sucede al caer la noche de Viernes Santo me muestre lo que en este mundo de verdad importa y devuelva la cordura a mi mente, que no hay nada en este mundo que la fe más aumente ni la devoción más refresque que ver el entierro solemne de Dios en su muerte.

 

SANTÍSIMO
Tuvo que ser en esta bendita ciudad, donde el milagro más prodigioso se celebrara de forma distinta y qué duda cabe que es de la mejor manera que existe. Tuvo que ser en Huéscar donde la resurrección se hiciera visible a través del sacramento del altar. Tuvo que ser en el sagrario diocesano donde el Domingo de Resurrección fuera mostrado con el cuerpo real y verdadero, con la carne y sangre de Jesús, con el alma y el espíritu de Dios presente en la hostia consagrada. Aquí no nos hace falta ni la escayola ni la madera para representar al Dios vivo que tenemos en la Eucaristía de la mejor manera. Bendito sea el pueblo que a su Dios adora con las campanas al vuelo y una valiosísima custodia. Bendito sea Huéscar por su histórico fervor a la sagrada comunión.
La torrecilla le llamamos por no ser grande en estatura, pero el demonio sale corriendo cuando en el interior aparece la redonda figura. Campanillas que agudas suenan por el movimiento de la carroza, monaguillos felices moviendo sus manos anunciando la buena nueva. Aleluya grita la torre con siete campanas de bronce, aleluya proclama del dorado palio llevado por seis venerables señores, aleluya cantan las flores que forman en la carroza una nube de primores. Hasta las manos de Ramón Pageo dicen aleluya cuando limpian la plata de la torrecilla, porque saben que Dios no merece una ornamenta sencilla.
Jamás se conoció un pueblo más sacramental que Huéscar por su devoción al altar, lo saben los curas que por aquí pasan por tantas misas que tienen que cantar. Y el domingo de resurrección no se celebra solo una vez al año, se celebra fervorosamente en este pueblo a cada paso. Porque el Domingo de Resurrección es amor a la presencia de Dios en la tierra, es locura por la Eucaristía, es un gran celo por la comunión. Por eso el Domingo de Resurrección no acaba con las colas de la procesión, Domingo de Resurrección es también la capilla del sagrario, donde reza la gente a diario. También es la noche de Jueves Santo cuando admirables, entrañables y honrosas mujeres visten la capilla llena de primores. Es Domingo de Resurrección el Corpus Christi que aquí desde muy antiguo se celebra, con todos sus altares en la esquina de carril con mayor, en la puerta del cura o en la placeta de la Aurora, en la esquina de San Cristóbal o en el quiosco de la Plaza. Es el Domingo de Resurrección una continua celebración. Por el olor a palma rizada y a mejorana en los suelos de la calle se anuncia que es la octava procesión del pan de panes. Y también en la mañana temprano se bendicen con cantos todo el horizonte que colman los campos, es una fiesta amiga la procesión de las espigas. Cantemos los antiguos villancicos, vamos a vísperas, agárrate del brazo del que tienes al lado y camina tras la carroza que lleva al resucitado bendiciendo en sus alforjas. Y pongamos geranios, pilistras o helechos en las aceras, colchas y cobertores en los balcones, en las paredes todos los elementos de cobre, braseros o jarrillas y que no se olviden los mantones de manila.
Así es como se celebra en Huéscar la Eucaristía, múltiples veces y con alegría, sea cuando sea y toque cuando toque siempre gusta una procesión con la torrecilla. Dice Dios desde el cielo, pero que gente tan divina cuando ve en los bolsillos de las abuelas un poquito de hierbabuena, seguro que del suelo se ha cogido porque la ha pisado Jesucristo bendito. Tiene este pueblo un idilio tan grande con el Altísimo que nunca le faltan honores ni petaladas de colores, por eso existe la hermandad del Santísimo que tan bien trabaja y tiene actos tan característicos. Que Dios guarde para siempre a estos hermanos por tener el corazón de amor tan abrasado. Vuestra boca dice Aleluya al resucitado todo el año y yo digo Aleluya en el cielo y en la tierra, aleluya en silencio y con cantos, aleluya en el suelo y en el campanario porque es vuestra hermandad principal y del sagrario.

 

 

 

 


FINAL
Y hasta aquí el que ha sido el pregón de Semana Santa 2015, hasta aquí los preparativos que el guión exige, hasta aquí tan solo palabras que han pretendido expresar lo que este pueblo tiene con su Semana Santa. Sé que no ha sido breve, pero sé que vuestro corazón el perdón me concede, sólo quiero quedar con vosotros unas cuantas veces más, no se trata de irnos a pasear, pero sí de hacer con todos vosotros otras cosas. En las próximas fechas espero veros a todos y que nos alegremos al saludarnos de algún modo. Si queridos hermanos, os estoy pidiendo una cita, quizás más de una, varias, podríamos decir que unas cuantas. No hace falta que saquéis del bolso o la chaqueta una agenda para apuntar la hora y el lugar, simplemente vamos a dejar el tiempo pasar y a permitir que el corazón nos guíe por las veredas de la costumbre, no es necesario que nos mandemos un WhatsApp unos minutos antes para concretar nada, tampoco tengo que llamarte para hacer una quedada. Tan sólo respira hondo y que el olor a canela y a vainilla  te guíe, acerca tu oído a la la ventana o a la puerta por si oyes retumbar los tambores. Asómate a la calle que puede que una cruz de guía, de madera u orfebrería cerca de tu casa empiece las filas de un cortejo con elegante marcha.
Querido pueblo de Huéscar nos vemos en la calle San Francisco a la luz de las velas, con la Virgen de los Dolores iluminando las fachadas y corazones. Nos vemos acompañados de la inocencia de cándidos zagales llevando unos pequeños pasos de santos en sus altares, el Sábado de Pasión por la calle morote con los jóvenes infantes alegría de pequeños caminando hacia delante. Quedamos el Domingo de Ramos, pero que a nadie se le caigan las manos, que por lo menos estrenemos una palma dorada, porque es un rayo de luz lo que se agarra esa mañana. Con mucho señorío por la cuesta del paseo haremos de la elegancia un caudaloso río. Quiero que también nos veamos en esa misma jornada al caer la tarde y antes de madrugada cuando el olivo del huerto se mece tan contento por salir a la calle y acariciar con sus ramas el viento. Tampoco el lunes santo faltes y hagamos de la cruz nuestro estandarte, salimos en vía crucis por todas las calles. Y cuando llegue el martes santo quítate de los pies cualquier calzado, coge una cuerda a la cintura de esparto y tápate la cara aunque a los niños de espanto. Si oyes las cadenas son de los penitentes sus pena, nos vemos en el calvario que por la noche es de los silenciosos un santuario. Divino palio bajo el arco, el único que lo atraviesa con sus varales y con su manto, será el miércoles santo, allí te espero que sueño por las noches con la seda del pañuelo que seca la cara que se quiere sin tardanza cuando se ve caminar a la virgen de la esperanza.  Y después de lavarnos los pies en los oficios vámonos con San Juan y su sacrificio, que sale la Aurora de su placeta acompañada por el apóstol, discípulo y profeta. Cuando amanezca el Viernes Santo vete pronto a la plaza que hay que pillar sitio para presenciar un maravilloso encuentro en un día tan crucial que bien sabemos nosotros celebrar. Que Huéscar la noche del Santo Entierro vuelva a ser fervorosa tierra, que todos nuestros corazones son un nicho donde acogemos todos, muerto al Hijo. El día siguiente por la tarde anda sola una criatura hermosa, nadie la dejará solitaria en su agonía, cuando llegue a su ermita la despediremos al caer el día. Y como también celebraremos alegría, el Domingo de resurrección y la noche de antes en la vigilia, recibiremos el tiempo Pascual y la eucaristía pondremos en un pedestal. Y así hasta las santas el lunes de Pascua bajarán para celebrar la resurrección del Dios hijo de María virginal.
Oscense te espero en la gloria, que nos esperan grandes fechas grabadas en la memoria. Siempre se alcanzará victoria si vamos todos juntos a la gloria. Nos vamos al mismo cielo cuando en este pueblo vivimos fuerte el misterio, que es una hermosa historia cuando lo que se relata es misericordia. Que se pare el tiempo que se pare, que no avance y nos muestre los detalles, que baje el sol del cielo que baje, e ilumine todo cuanto sabe. Que se calle el pregonero que se calle, que ya están los pasos a la calle, llenando de sentimientos y emociones cuando salen en esta ciudad de Huéscar que siempre será cofrade.
HE DICHO

 

 
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